Es curioso ver como hay palabras que se
graban a fuego en tu memoria, y otras en cambio pasan al olvido en cuestión de
horas...
Está claro que una
parte importante radica en la calidad de las palabras que escuchas, sin embargo
no es la única. Quizá podríamos determinar la importancia individual que le
otorgamos a las palabras, por el qué, el cómo, y el cuándo las escuchamos.
El qué sería justo
de lo que hablaba antes, la calidad interna de las palabras. El contenido de
una frase, que da sentido a lo que escuchamos... Aquello que permite a nuestro
cerebro diseñar una imagen u otra de aquello que nos intentan transmitir...
Este es el resultado final que se acaba grabando o no en tu memoria, es decir,
este sería el factor final que acabaremos recordando... sin embargo, esto no
implica que haya que prestar atención solo a aquello que se dice, porque como
decía otros dos factores harán posible que inconscientemente lo recordemos...
El cómo, podríamos
decir que es la calidad externa de las palabras... La forma de la frase que las
adorna y las viste... Todo aquello carente de sentido único, pero que toma
forma y relevancia cuando las acompaña. Hablamos de la entonación, la actitud
corporal, los gestos, el ritmo,... En definitiva todo aquello que permite
matizar y dar valor añadido a lo que se está diciendo...
Este factor es
mucho más importante para el recuerdo, que el contenido mismo de lo que se
quiere decir... Aquella típica frase que se atribuye a la mujer cuando
comúnmente discutía con su pareja: "no
es lo que has dicho, sino como lo has dicho..." es una verdad
contundente.
En
la mayoría de situaciones de tu día a día, no importa
lo que dices, sino como lo dices.
La explicación a
esto último es sencilla, más del 70% del lenguaje que transmitimos en cada
conversación es no verbal... Por tanto más del 70% de lo que estás diciendo, lo
haces fuera del significado intrínseco de las palabras... Por tanto más
del 70% de lo que un oyente esta percibiendo no viene definido por lo que tú estás
diciendo... Realmente ese es el problema: nos preocupamos por que se nos
escucha, pero no atendemos a lo que estamos haciendo sentir a nuestra
audiencia...
Volviendo a la
frase "no es lo que has
dicho, sino como lo has dicho...", podríamos traducirla a "no es lo que has dicho, sino
lo que has transmitido...". Debemos
recordar que es muy fácil mentir con las palabras... lo
realmente difícil es ser coherente vocal y corporalmente con esa
mentira.
El último factor
que podríamos considerar es el cuándo. Con esto me refiero al momento en el que
nuestro oyente traduce todo aquello que le estamos transmitiendo para generar
una respuesta ante ello... Para mi es este el factor que considero más
importante, porque es el que determina el significado final de los que has
dicho... Es decir, es la parte más subjetiva de los tres factores, porque es
ahora el oyente el que va a decidir qué es lo que "realmente" quieres
decir, después de analizar inconscientemente todo lo que ha
percibido.
Quiero decir que
da igual el contenido de las palabras, y da igual como las hayas vestido, que
si el que tienes delante quiere entenderlo de otra forma, así será...
Obviamente
hablamos del proceso inconsciente analítico de todo esto, no hablo del
empecinamiento que nos entra en muchas ocasiones, cuando algo tiene que ser y
se tiene que entender de la manera que nosotros queremos...
Por otro lado, los
seres humanos no somos tan distintos como nos creemos,
y comúnmente respondemos a los mismos estímulos de maneras muy
similares (sobre todo cuando hablamos de personas con culturas muy próximas)...
Por lo que generalmente el resultado final de lo que nosotros queremos decir,
no se verá muy desviado por esto último (siempre y cuando hayamos atendido a
los dos factores anteriores).
Esta
interpretación que finalmente hace el oyente viene definida por aspectos
personales del mismo: sus vivencias, recuerdos, su estado de ánimo,...
todo eso va a provocar, que reciba el mensaje de una manera o de otra... Y eso
permitirá en última instancia que ese mensaje le marque y lo recuerde más o
menos.
Al hablar de esto
siempre pienso en todas aquellas personas que se tienen que plantar delante de
un grupo de gente para contarles algo. Muchos de los que he visto solo se
preocupan de que lo que está diciendo es algo brillante, sin embargo, no es
capaz de transmitir absolutamente nada de eso. Quien no ha tenido el típico
profesor reconocido ampliamente en su sector como gran estudioso de la materia,
pero totalmente nulo a la hora de conseguir hacer llegar ese conocimiento a los
estudiantes que tiene enfrente. De hecho creo que es un error de base en nuestra
sociedad asociar el "saber mucho", con saber transmitirlo. Pero eso
será otro post.
Unos pocos si se
preocupan, no solo de lo que dicen, sino de cómo lo dicen. Se preocupan de
transmitir, y de emocionar a su audiencia.
Y una gran minoría
no solo atiende a los dos factores anteriores, sino que se preocupa de cómo va
a recibir su audiencia el mensaje. Es decir, intenta condicionar el entorno, y
crear un clima que permita en la medida de lo posible establecer ciertas
sensaciones que predispongan al público para, ahora sí, recibir su mensaje de
una manera óptima.
Por eso
desde aquí, este reducido espacio público que visitarán 12 o 13 personas,
animo de verdad a todo aquel que tenga que hablar en público, se preocupe no
solo de lo que va a decir, no solo de cómo se va a mover, o cómo va a entonar,
sino que además se preocupe de estructurar emocionalmente su charla para crear
el entorno adecuado y que aquello que quiera transmitir pueda ser potenciado un
100% en los oídos de su audiencia... Eso sin duda hará que su mensaje
sea recordado durante largo tiempo, y no pase al olvido en cuestión de horas...
Y acabo como
empecé: es curioso ver como hay palabras que se graban a fuego en tu memoria...
hoy os escribo la frase que el otro día me regalaron, motivadora de todo esto
que habéis leído, y que un buen amigo supo decirme con el contenido
exacto, de la manera perfecta, y en el momento que más lo necesitaba: "...en días así, piensa que
hoy es solo un trazo, en el enorme dibujo que es tu vida..."