13 marzo, 2012

Son palabras...

Es curioso ver como hay palabras que se graban a fuego en tu memoria, y otras en cambio pasan al olvido en cuestión de horas...
Está claro que una parte importante radica en la calidad de las palabras que escuchas, sin embargo no es la única. Quizá podríamos determinar la importancia individual que le otorgamos a las palabras, por el qué, el cómo, y el cuándo las escuchamos.

El qué sería justo de lo que hablaba antes, la calidad interna de las palabras. El contenido de una frase, que da sentido a lo que escuchamos... Aquello que permite a nuestro cerebro diseñar una imagen u otra de aquello que nos intentan transmitir... Este es el resultado final que se acaba grabando o no en tu memoria, es decir, este sería el factor final que acabaremos recordando... sin embargo, esto no implica que haya que prestar atención solo a aquello que se dice, porque como decía otros dos factores harán posible que inconscientemente lo recordemos...

El cómo, podríamos decir que es la calidad externa de las palabras... La forma de la frase que las adorna y las viste... Todo aquello carente de sentido único, pero que toma forma y relevancia cuando las acompaña. Hablamos de la entonación, la actitud corporal, los gestos, el ritmo,... En definitiva todo aquello que permite matizar y dar valor añadido a lo que se está diciendo...
Este factor es mucho más importante para el recuerdo, que el contenido mismo de lo que se quiere decir... Aquella típica frase que se atribuye a la mujer cuando comúnmente discutía con su pareja: "no es lo que has dicho, sino como lo has dicho..."  es una verdad contundente.
En la mayoría de situaciones de tu día a día, no importa lo que dices, sino como lo dices.
La explicación a esto último es sencilla, más del 70% del lenguaje que transmitimos en cada conversación es no verbal... Por tanto más del 70% de lo que estás diciendo, lo haces fuera del significado intrínseco de las palabras... Por tanto más del 70% de lo que un oyente esta percibiendo no viene definido por lo que tú estás diciendo... Realmente ese es el problema: nos preocupamos por que se nos escucha, pero no atendemos a lo que estamos haciendo sentir a nuestra audiencia...
Volviendo a la frase "no es lo que has dicho, sino como lo has dicho...", podríamos traducirla a "no es lo que has dicho, sino lo que has transmitido...". Debemos recordar que es muy fácil mentir con las palabras... lo realmente difícil es ser coherente vocal y corporalmente con esa mentira.

El último factor que podríamos considerar es el cuándo. Con esto me refiero al momento en el que nuestro oyente traduce todo aquello que le estamos transmitiendo para generar una respuesta ante ello... Para mi es este el factor que considero más importante, porque es el que determina el significado final de los que has dicho... Es decir, es la parte más subjetiva de los tres factores, porque es ahora el oyente el que va a decidir qué es lo que "realmente" quieres decir,  después de analizar inconscientemente todo lo que ha percibido.
Quiero decir que da igual el contenido de las palabras, y da igual como las hayas vestido, que si el que tienes delante quiere entenderlo de otra forma, así será...
Obviamente hablamos del proceso inconsciente analítico de todo esto, no hablo del empecinamiento que nos entra en muchas ocasiones, cuando algo tiene que ser y se tiene que entender de la manera que nosotros queremos...
Por otro lado, los seres humanos no somos tan distintos como nos creemos, y comúnmente respondemos a los mismos estímulos de maneras muy similares (sobre todo cuando hablamos de personas con culturas muy próximas)... Por lo que generalmente el resultado final de lo que nosotros queremos decir, no se verá muy desviado por esto último (siempre y cuando hayamos atendido a los dos factores anteriores).
Esta interpretación que finalmente hace el oyente viene definida por aspectos personales del mismo: sus vivencias, recuerdos, su estado de ánimo,... todo eso va a provocar, que reciba el mensaje de una manera o de otra... Y eso permitirá en última instancia que ese mensaje le marque y lo recuerde más o menos.

Al hablar de esto siempre pienso en todas aquellas personas que se tienen que plantar delante de un grupo de gente para contarles algo. Muchos de los que he visto solo se preocupan de que lo que está diciendo es algo brillante, sin embargo, no es capaz de transmitir absolutamente nada de eso. Quien no ha tenido el típico profesor reconocido ampliamente en su sector como gran estudioso de la materia, pero totalmente nulo a la hora de conseguir hacer llegar ese conocimiento a los estudiantes que tiene enfrente. De hecho creo que es un error de base en nuestra sociedad asociar el "saber mucho", con saber transmitirlo. Pero eso será otro post.
Unos pocos si se preocupan, no solo de lo que dicen, sino de cómo lo dicen. Se preocupan de transmitir, y de emocionar a su audiencia.
Y una gran minoría no solo atiende a los dos factores anteriores, sino que se preocupa de cómo va a recibir su audiencia el mensaje. Es decir, intenta condicionar el entorno, y crear un clima que permita en la medida de lo posible establecer ciertas sensaciones que predispongan al público para, ahora sí, recibir su mensaje de una manera óptima.
Por eso desde aquí, este reducido espacio público que visitarán 12 o 13 personas, animo de verdad a todo aquel que tenga que hablar en público, se preocupe no solo de lo que va a decir, no solo de cómo se va a mover, o cómo va a entonar, sino que además se preocupe de estructurar emocionalmente su charla para crear el entorno adecuado y que aquello que quiera transmitir pueda ser potenciado un 100% en los oídos de su audiencia... Eso sin duda hará que su mensaje sea recordado durante largo tiempo, y no pase al olvido en cuestión de horas...

Y acabo como empecé: es curioso ver como hay palabras que se graban a fuego en tu memoria... hoy os escribo la frase que el otro día me regalaron, motivadora de todo esto que habéis leído, y que un buen amigo supo decirme con el contenido exacto, de la manera perfecta, y en el momento que más lo necesitaba: "...en días así, piensa que hoy es solo un trazo, en el enorme dibujo que es tu vida..."