04 diciembre, 2012

Soñadores que se burlaban de su futuro...


Hace unos días, leía una frase que me ha dado que pensar... “En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos, por lo que esperamos ser”, y lo único que me queda por decir es: que vivan los locos!

Que vivan los locos, que están dispuestos a perseguir todo aquello que quieren ser… que vivan los que no se conforman, y los que se arriesgan… los que tienen un sueño y simplemente lo hacen suyo…

Claro que renunciamos a algo, pero en esa balanza que es la vida, no nos podemos pensar que tú estás en uno de eso platos, esperando a que el peso del contrario baje… Eres tú el que tienes que quitarte peso… eres tú el que tienes que desprenderte de todo que no te deja avanzar… de todo lo que te impide vivir la única vida que tienes de la forma que tú elijas. Será la única manera de sentirte realmente libre. La única manera de mirar atrás y saber que lo has dado todo… que no te arrepientes de todo lo que no hiciste… que perseguiste siempre tu sueño, sin conformarte con lo que ya tienes o has conocido…

Decimos que la vida es complicada, y lo es. Pero nosotros mismo nos ponemos frenos que nos la complican mucho más. ¿Qué sientes?... ¿Qué quieres?... ¿Qué te emociona?... Hazlo. No esperes a arrepentirte. No esperes a que el conformismo se apodere de ti. No esperes a que el miedo haga su función y te diga que eso no funcionaría: lo hará si tú quieres.

Y realmente creo en esa capacidad oculta en cada uno de nosotros. Las cosas funcionan porque nosotros las hacemos funcionar. Podrás tomar miles de decisiones, pero un gran porcentaje de acierto o desacierto sobre esa decisión lo marcas después de tomarla, no antes. Y aun así, esos desaciertos te llevaran sin ninguna duda, a tus aciertos del futuro…

Desde pequeños nos educan en la cultura del fracaso y el cargo de conciencia. Desde pequeños nos inculcan el miedo al error, y no solo eso, sino que lo visten de la palabra fracaso. Desde pequeños aprendemos a sobrellevar la carga de la felicidad de un mundo entero, y no nos educamos en buscar la nuestra propia. Parece que somos los responsables de la vida de todos los que nos rodean. Que todas nuestras acciones marcaran el futuro de los que nos quieren, y debemos de cargar siempre con ese freno, que nos debilita e impide nuestro propio camino.

Por supuesto no digo que las cosas hay que hacerlas a pesar del mundo, lo que digo es que el mundo nos tiene que servir siempre de impulso de todo lo que hagamos… de trampolín para alcanzar nuestra meta… Y lo que no nos damos cuenta es que cada una de nuestras decisiones, si las tomamos con sinceridad hacia nosotros mismos, estarán sirviendo de impulso a todas esas personas que nos rodean, para que ellos encuentren su propio camino. Ese camino que les haga realmente felices. Esa libertad que ellos se mercen…

Si no lo hacemos estaremos cayendo en la trampa del miedo inmovilista, que nos mantiene presos en su conformismo, por su pánico a la explosión de felicidad que resulte de sentirnos realmente libres…

Al final la vida se puede jugar a ganar, o a no perder…

Tú decides.

18 noviembre, 2012

Ganar, o vivir...


Que curiosa es la percepción humana… es increíble como nuestro inconsciente es capaz de seleccionar en cada una de las situaciones que nos encontramos, todo aquello que nos identifica en ese instante…

Todos hemos pasado esos momentos en los que pensamos que todas las canciones las escribieron para nosotros… o que todo el mundo a tu alrededor está viviendo cosas parecidas a las tuyas… Gracias a esa percepción selectiva, ayer leía una frase que últimamente resume muchas de las conversaciones que estoy teniendo: “la vida es todo aquello que te va sucediendo, mientras nos empeñamos en hacer otros planes”…

No puedo estar más de acuerdo con esto. Sin embargo hay una palabra que llama mi atención sobre todas las demás: empeñar. Es cierto! Nos empeñamos en que las cosas tienen que salir como planeamos. La cultura del fracaso en este país está muy extendida. Parece que si planificas algo y no sale tal cual lo planeaste es un fracaso, y particularmente yo, me niego a pensar así…

Soy un firme defensor del establecimiento de objetivos… de metas que de alguna manera te orienten en el camino, pero siempre que te orienten, nunca que te condicionen. No puedo entender la vida como un contrato en el que un día firmas un escenario ideal futurible, y pase lo que pase te tienes que “empeñar” en llegar a él… No la entiendo porque no es real. El día que firmas ese contrato no estás tú solo… estás tú, tu entorno, tu situación, y tu estado emocional; y esas cuatro cosas van a cambiar… Quieras o no quieras van a cambiar.

Por eso no creo en las metas inamovibles, porque absolutamente todo lo que tienes a tu alrededor se va a ir modificando, y por ello tus metas deberían adaptarse. No puedes empeñarte en trabajar toda la vida en el mismo sitio… no puedes aferrarte a estar toda la vida viviendo en la misma ciudad… no puedes obcecarte en compartir tu vida con la misma persona… No puedes pretender vivir una vida con los ojos tapados a lo que ocurre a tu alrededor por miedo a que las cosas no vuelvan a ser como antes…

Es más, no creo que debas hacerlo. En primer lugar porque te estarías auto engañando si lo haces: sabes que hay algo ahí fuera y te empeñas en no mirarlo; en cambio si lo miras, lo analizas, y lo valoras, tienes la seguridad de estar dando pasos hacia delante ya que eliges lo que tienes renunciando a cosas que has visto… de alguna manera puedes engañar al mundo y que te salga bien, pero nunca podrás engañarte a ti mismo y no arrepentirte por ello. Y en segundo lugar, porque al cerrar los ojos te estás negando cosas que te pueden aportar mucho más de lo que ya tienes. Mira y elige… pero mira.

Es un error que todos cometemos el pensar que solo existe un camino para llegar a ciertas metas… Pensamos que si estamos contentos en un trabajo no volveremos a estarlo el día que nos despidan. Siempre acabamos poniéndonos en la situación de que se puede empeorar, nunca de que se puede mejorar… Por otro lado esta actitud es totalmente lógica cuando sabemos que el mejorar lleva asociado algo que todos tememos: el riesgo. Riesgo a que las cosas no salgan como esperábamos, riesgo a echar de menos lo que teníamos por no haber logrado lo que queríamos, y al final riesgo a lo que nos empeñamos en llamar: fracaso…

La cultura de “virgencita, virgencita que me quede como estoy” es parálisis pura por miedo al fracaso. Pero realmente creo que es un error llamarlo fracaso. Quizá el problema surja del momento en el que establecemos esas metas… ese contrato del que hablábamos antes: realmente que buscas en la vida?... buscas trabajar toda tu vida ahí?, o ser feliz con tu trabajo?... quieres estar toda tu vida con Diana?, o ser feliz con tu pareja?... Cuál es realmente tu objetivo?

Quizá es ahí donde se puede empezar a modificar ese miedo…

Vemos el fracaso en una relación porque pensamos que cuando esta se acaba, nuestro objetivo se desvanece… tienes la sensación de haber construido una escalera muy larga a lo largo de los años para llegar a esa meta que te habías puesto, y ahora esa escalera se rompe; pero no es así. No estabas construyendo una escalera para llegar a nada, estabas construyendo una vida, que el mismo día en el que acaba esa relación sigues construyendo. Tu objetivo sigue siendo el mismo… lo que cambia es el camino… Mientras tratabas de ser feliz (tu meta), te ha sucedido una relación (tu vida), ese es el gran sentido de esa frase…

Nadie puede hablar de fracaso, porque nadie te puede quitar nada de lo que has vivido… Tu vida la sigues construyendo día a día con todo lo que te va ocurriendo, y sin que nadie haya tocado tus objetivos… Como decía antes, si te impones un antifaz, y te empeñas en lograr tu meta, lo que te estarás perdiendo es como se va construyendo tu propia vida… Si tienes miedo al cambio, si tienes miedo al riesgo de lo que no conoces, te estás negando la posibilidad de encontrar ladrillos que hagan crecer tu vida, por el falso temor a que derrumben algo indestructible.

Con esto no hago apología del cambio y la búsqueda constante… pero si me posiciono en contra del muro que todos nos ponemos cuando hay algo que nos toca, nos descoloca, nos emociona,… en definitiva nos hace plantearnos una vida distinta a la que teníamos en mente… Se sincero contigo… no tengas miedo a preguntarte… no intentes aislarte del mundo como si tú no tuvieras que cambiar con él…

Por supuesto que tienes que ponerte metas, pero deja que “todo eso que te va ocurriendo”, sea lo que defina la estrategia o el modo para conseguirlas… Por mucho que nos empeñemos, el camino no está hecho y tú tienes la capacidad para redirigir el rumbo una y otra vez.

Al final la decisión es tuya: ¿prefieres empeñarte en perseguir tu plan, o prefieres vivir tu vida…? En cualquiera de los dos casos solo tienes una oportunidad…

06 noviembre, 2012

Intenta no respirar...


Lo reconozco, no están siendo días fáciles…

Y digo que no son fáciles, no porque no los esté disfrutando. Al contrario, lo estoy haciendo y mucho. Hablo de la facilidad que te da lo que ya conoces… lo que ya sabes hacer… pero sobretodo lo que controlas…

Para mí es inevitable: necesito saber que controlo lo que estoy viviendo… que soy capaz de analizar mi entorno, y saber hasta qué punto dejarme influir por él… en definitiva, necesito ser yo el que marque la velocidad de mi vida…

Sin embargo, el control, solo es el fruto del proceso inconsciente de trabajo sobre una situación: primero analízala, después interprétala, trata de entenderla, adáptate a ella, y solo entonces podrás plantearte controlarla, ser tú el que marque el ritmo. Ese es mi problema, aún no estoy adaptado a mi nueva situación… la entiendo, la racionalizo, pero me queda camino por recorrer como pasajero, antes de coger el volante…

Pocas veces me he visto superado por una marcha mayor a la mía… pero cada situación  nos pone a prueba y nos cambia la visión que tienes de ella… y lo único que me queda es aprender… no agobiarme por querer que las cosas funcionen como “siempre” han funcionado… Por supuesto que tengo que perseguir esa “tranquilidad” que me da la serenidad para afrontar mi verdad, pero siempre desde la riqueza y la emoción que me da el saber que no todo está hecho… que no todo lo controlas… que no todo lo conoces… y que pase lo que pase siempre habrá algo que te agite y cambie ese esqueleto de rutinas, pensamientos, y emociones que queremos ser…

Como dice un buen amigo, el cambio es… y además es bueno. Pase lo que pase es bueno. Son oportunidades de hacer lo que nunca hiciste, de vivir lo que no viviste, de sentir lo que no sentiste… y con esto ni mucho menos digo que cada cambio deba ser un mundo… precisamente esos no son de los que hablo. Hablo de esos detalles que te descolocan, y te hacen ver, que siempre quedan cosas por experimentar…

Digo que no son días fáciles, pero mientras aprendo de ellos, pienso saborearlos… Hay algo que los que me conocen saben que repito hasta la saciedad, y es que no me gusta correr hacia un futuro sin pararse a vivir un presente; y siempre pongo un ejemplo de esto: ¿por qué nos empeñamos en intentar mostrarnos fuertes cuando estamos tristes, y nos forzamos a olvidar esa tristeza? Aprende a disfrutar de ella! Por supuesto no hago una apología del lloro y la suplica… todo lo contrario  para llegar a sentirte bien contigo mismo tienes que conocerte… no solo en los días buenos y tranquilos, también (y principalmente), en los malos y agitados… no los obvies, no los pases de largo… son parte de tu verdad, y te ayudarán a lograr tus metas. Disfruta el caos… la angustia de lo que no conoces… la falta de aire de un momento que se te hace eterno… la nostalgia de un instante que no sabes si se repetirá… disfruta la caída sin arnés de una situación nueva, porque solo entonces podrás decir “sí, yo viví todo aquello que el destino tenía preparado para mi…”.

Es por eso que yo afrontaré esta nueva situación (y mi vida) bajo esa filosofía: “persigue una meta… pero sobre todo disfruta el camino.”

Y tú, como te la planteas?

18 mayo, 2012

El mundo medio lleno... o medio vacío...


Si hay algo que hace que se me mueva algo por dentro, es el Arte. El Arte con mayúsculas... El Arte como forma de entender la vida... El Arte entendido como ese deseo irrefrenable por transmitir, transmitir y transmitir...

No deja de se curioso como, a pesar de mi forma tan racional de afrontar la vida, y ese empeño que tengo por ser consciente de todo lo que me ocurre aquí dentro; me entusiasme tanto la creciente atracción que desde hace unos años vengo sintiendo por la expresión de lo comúnmente aceptado contrario: el Arte. La expresión visceral de lo que cada mundo interior individual nos quiere decir... Los trazos furiosos de un pintor que vierte su agonía sobre un lienzo... El giro apasionado de un bailarín que demuestra con ligereza la velocidad a la que le late el corazón... La quietud de un mimo, cuya mirada se pierde en la multitud de la gente, demostrando su soledad entre la muchedumbre...

Ni mucho menos digo que el Arte no este pensado o que no responda a un proceso racional. Al revés: no hay nada mas pensado ensayado, y practicado que el Arte. Mas bien me refiero al significado que entraña su puesta en práctica, es decir, la expresión pura de una emoción sin ningún tipo de filtro: siento furia, y eso es lo que voy a plasmar en este verso, sin importar porque la siento, sin importar si tengo razón o no, si esta bien o mal... Simplemente hoy quiero decirle al mundo que estoy furioso, y solo quiero que cuando me veas, cuando me leas, cuando me sientas... sea capaz de moverte algo tan dentro que solo seas capaz de sentir como retumba esa furia en cada centímetro de tu cuerpo.

Muchas veces no nos damos cuenta, pero alrededor nuestro podemos ver constantes muestras de ese arte del que hablo... No solo lo encontramos cuando vamos al Prado, o leemos a Neruda... Hay muchísimo talento a nuestro alrededor... Hay muchísimo trabajo oculto que gira en torno a nosotros... Mucha gente que nos grita pidiéndonos que les atendamos, que escuchemos lo que nos quiere decir, y que sin embargo no les oímos... quizá porque no lo verbalizan, porque tan solo mueven copas llenas de agua que generan sonidos que jamas habríamos escuchado, o porque solo se suben encima de una tabla con la que son capaces de tocar un cielo al que los demás ni nos acercaremos...

Me ilusiono enormemente cuando veo al típico chico undeground en un semáforo, como coge cinco aros de metal y lo convierte en una coreografía imposible de movimientos tan bellos, que me transmiten mucho mas amor y pasión por lo que hace, que el 80% de los profesores que he tenido que escuchar en la carrera hablando sobre algo que se supone era vocacional... Lo que me hace gracia es ver a personas que suben la ventanilla de su coche cuando ese chico se acerca... Están mas preocupados de demostrar que no dan limosnas a nadie que de escuchar lo que ese chico esta intentado decir...ni mucho menos digo que le tengas que dar o no: eso es una gilipollez hasta para él. No penséis nunca que ese chico intenta ganarse la vida haciendo malabares en un semáforo. Simplemente quiere oídos que le escuchen, ojos que le valoren... Poder demostrarle al mundo el tremendo esfuerzo, dedicación y pasión que le pone a aquello que hace...

Me río de todo aquel que habla del camino fácil de ese chico... Lo fácil es estudiar una carrera, buscar un trabajo y ver pasar tu vida vacía, falta de entusiasmo, falta de motivaciones... Lo difícil es pelear por todo aquello que te llena de verdad, todo aquello que te apasiona, lo que consigue que cada mañana te levantes pensando en todo el trabajo que te queda por delante para poder llegar a expresar un décima parte de lo que te explota dentro... para finalmente llegar a ese momento en el que sientes que lo has dado todo, y que todo el tiempo y esfuerzo que le has dedicado a valido la pena, porque ahora si has conseguido decirle al mundo lo que sientes... Eso es lo realmente difícil.

Por eso uno de los momentos mas felices para mi, es cuando decido darme un paseo por la puerta del sol y alrededores... Sin cascos, sin gafas de sol, sin prisa... Con todos mis sentidos puestos en lo que pasa a mi alrededor... Es entonces cuando puedo apreciar el enorme talento que hay en la calle... La cantidad de gente diciendo aquí estoy, y soy diferente al resto del mundo... Toda esa gente es capaz de conseguir que yo llene mi alma y me sienta realmente vivo, algo que en ocho horas de trabajo aun no he logrado...

...pero que jamas dejare de intentar...

07 abril, 2012

Actores de vidas ajenas...

El otro día @dosabrazos escribía un tweet con el que no podía estar mas de acuerdo "es triste ver algo genial y decir: por qué no se me ocurrió eso a mi... , pero mas triste es decir: eso ya se me había ocurrido a mi..."

Sin embargo creo que hay algo mas triste que eso: que no hayas tenido nunca la motivación de intentar que se te ocurriera nada...

Reconozco que es algo personal, pero no aguanto ver como la gente no tiene inquietud por nada... Vivimos en una sociedad, donde esperamos a ver cada domingo el resumen de lo que ha pasado en la vida de unos desconocidos encerrados en una casa, porque sabemos, aunque no lo reconozcamos, que nuestra vida es tan aburrida, que necesitamos vivir la de los demás...

Se que con este tipo de afirmaciones me gano muchos enemigos cercanos a mi... Cuando algunos de ellos me oyen decir este tipo de cosas me dicen: "pero tiene mucho interés sociológico..." La primera vez vale... Pero la trigésimo cuarta!! Yo he estado en una habitación cenando, mientras veíamos como otras 14 personas cenaban al rededor de la mesa, y algunos de mis amigos decían "no lo quites, no lo quites, que ya veras como la pili le dice algo a la jenny y se lía... No ves como ni la ha mirado cuando le ha pasado la sal..." Desde luego el interés sociológico queda patente...

No es la primera vez que digo que el "gran hermano" es uno de los males endémicos de nuestra época... Pero no por el programa en si (siempre he pensado que al final nos dan lo que queremos ver) sino porque refleja muchas de las características que identifican la sociedad en la que nos movemos: la pasión por el engaño y la mentira, el morbo provocado por la violencia y el sexo, y una pasividad exasperante ante el día a día... Cuando la mayor parte de nuestras conversaciones giran en torno a la figura de personajes cuya vida consiste en generar polémica para seguir viviendo del cuento, cómo vamos a pretender que esta sociedad se mueva por algo que no se pueda arreglar mandando un mensaje con la palabra SALVAR al 5522...

Creo que a día de hoy estamos esperando en el sofá, que una voz en off nos diga que la prueba semanal no la hemos superado y que por tanto la crisis ya ha pasado...

Hablo de buscar la inquietud... De ese impulso que en algunos momentos sentimos por querer cambiar lo que no nos gusta... Del puro inconformismo con lo que nos rodea... De cuestionar lo incuestionable y preguntarse el por qué de todo... De asumir el protagonismo de una vida que diseñas tú y solo tú...

Y ahora si me perdonáis os tengo que dejar, que la jenny se acaba de levantar de la siesta, y se la ve con ganas de guerra... A ver como la recibe la pili...

13 marzo, 2012

Son palabras...

Es curioso ver como hay palabras que se graban a fuego en tu memoria, y otras en cambio pasan al olvido en cuestión de horas...
Está claro que una parte importante radica en la calidad de las palabras que escuchas, sin embargo no es la única. Quizá podríamos determinar la importancia individual que le otorgamos a las palabras, por el qué, el cómo, y el cuándo las escuchamos.

El qué sería justo de lo que hablaba antes, la calidad interna de las palabras. El contenido de una frase, que da sentido a lo que escuchamos... Aquello que permite a nuestro cerebro diseñar una imagen u otra de aquello que nos intentan transmitir... Este es el resultado final que se acaba grabando o no en tu memoria, es decir, este sería el factor final que acabaremos recordando... sin embargo, esto no implica que haya que prestar atención solo a aquello que se dice, porque como decía otros dos factores harán posible que inconscientemente lo recordemos...

El cómo, podríamos decir que es la calidad externa de las palabras... La forma de la frase que las adorna y las viste... Todo aquello carente de sentido único, pero que toma forma y relevancia cuando las acompaña. Hablamos de la entonación, la actitud corporal, los gestos, el ritmo,... En definitiva todo aquello que permite matizar y dar valor añadido a lo que se está diciendo...
Este factor es mucho más importante para el recuerdo, que el contenido mismo de lo que se quiere decir... Aquella típica frase que se atribuye a la mujer cuando comúnmente discutía con su pareja: "no es lo que has dicho, sino como lo has dicho..."  es una verdad contundente.
En la mayoría de situaciones de tu día a día, no importa lo que dices, sino como lo dices.
La explicación a esto último es sencilla, más del 70% del lenguaje que transmitimos en cada conversación es no verbal... Por tanto más del 70% de lo que estás diciendo, lo haces fuera del significado intrínseco de las palabras... Por tanto más del 70% de lo que un oyente esta percibiendo no viene definido por lo que tú estás diciendo... Realmente ese es el problema: nos preocupamos por que se nos escucha, pero no atendemos a lo que estamos haciendo sentir a nuestra audiencia...
Volviendo a la frase "no es lo que has dicho, sino como lo has dicho...", podríamos traducirla a "no es lo que has dicho, sino lo que has transmitido...". Debemos recordar que es muy fácil mentir con las palabras... lo realmente difícil es ser coherente vocal y corporalmente con esa mentira.

El último factor que podríamos considerar es el cuándo. Con esto me refiero al momento en el que nuestro oyente traduce todo aquello que le estamos transmitiendo para generar una respuesta ante ello... Para mi es este el factor que considero más importante, porque es el que determina el significado final de los que has dicho... Es decir, es la parte más subjetiva de los tres factores, porque es ahora el oyente el que va a decidir qué es lo que "realmente" quieres decir,  después de analizar inconscientemente todo lo que ha percibido.
Quiero decir que da igual el contenido de las palabras, y da igual como las hayas vestido, que si el que tienes delante quiere entenderlo de otra forma, así será...
Obviamente hablamos del proceso inconsciente analítico de todo esto, no hablo del empecinamiento que nos entra en muchas ocasiones, cuando algo tiene que ser y se tiene que entender de la manera que nosotros queremos...
Por otro lado, los seres humanos no somos tan distintos como nos creemos, y comúnmente respondemos a los mismos estímulos de maneras muy similares (sobre todo cuando hablamos de personas con culturas muy próximas)... Por lo que generalmente el resultado final de lo que nosotros queremos decir, no se verá muy desviado por esto último (siempre y cuando hayamos atendido a los dos factores anteriores).
Esta interpretación que finalmente hace el oyente viene definida por aspectos personales del mismo: sus vivencias, recuerdos, su estado de ánimo,... todo eso va a provocar, que reciba el mensaje de una manera o de otra... Y eso permitirá en última instancia que ese mensaje le marque y lo recuerde más o menos.

Al hablar de esto siempre pienso en todas aquellas personas que se tienen que plantar delante de un grupo de gente para contarles algo. Muchos de los que he visto solo se preocupan de que lo que está diciendo es algo brillante, sin embargo, no es capaz de transmitir absolutamente nada de eso. Quien no ha tenido el típico profesor reconocido ampliamente en su sector como gran estudioso de la materia, pero totalmente nulo a la hora de conseguir hacer llegar ese conocimiento a los estudiantes que tiene enfrente. De hecho creo que es un error de base en nuestra sociedad asociar el "saber mucho", con saber transmitirlo. Pero eso será otro post.
Unos pocos si se preocupan, no solo de lo que dicen, sino de cómo lo dicen. Se preocupan de transmitir, y de emocionar a su audiencia.
Y una gran minoría no solo atiende a los dos factores anteriores, sino que se preocupa de cómo va a recibir su audiencia el mensaje. Es decir, intenta condicionar el entorno, y crear un clima que permita en la medida de lo posible establecer ciertas sensaciones que predispongan al público para, ahora sí, recibir su mensaje de una manera óptima.
Por eso desde aquí, este reducido espacio público que visitarán 12 o 13 personas, animo de verdad a todo aquel que tenga que hablar en público, se preocupe no solo de lo que va a decir, no solo de cómo se va a mover, o cómo va a entonar, sino que además se preocupe de estructurar emocionalmente su charla para crear el entorno adecuado y que aquello que quiera transmitir pueda ser potenciado un 100% en los oídos de su audiencia... Eso sin duda hará que su mensaje sea recordado durante largo tiempo, y no pase al olvido en cuestión de horas...

Y acabo como empecé: es curioso ver como hay palabras que se graban a fuego en tu memoria... hoy os escribo la frase que el otro día me regalaron, motivadora de todo esto que habéis leído, y que un buen amigo supo decirme con el contenido exacto, de la manera perfecta, y en el momento que más lo necesitaba: "...en días así, piensa que hoy es solo un trazo, en el enorme dibujo que es tu vida..." 




29 febrero, 2012

Comienzos...

Llevo intentando escribir este primer post dos días… Tendré unos 4 borradores de lo que iba a ser mi primera entrada, y ahora lo puedo decir bien alto: jamás pensé que me iba a resultar tan complicado escribir…

La verdad es que llevo tiempo queriendo empezar este “pequeño proyecto”, finalmente lo he acabado haciendo gracias (por culpa de, pensareis vosotros…) a mi buen amigo Carlos… Ya me habían dicho que obligarme a escribir era una buena manera de definir muchas de las cosas que pasan, a veces demasiado en bruto, por mi cabeza… lo que Carlos no me dijo era lo difícil que iba a resultarme esto…

Al principio no comprendía porque se me hacia tan complicado poner por escrito lo que ya se decir con palabras… Pero creo haber encontrado la razón… Cualquiera que me conozca un poco sabe la tremenda importancia que lo doy al lenguaje no verbal… nuestro cerebro recibe una cantidad de información enorme en una simple conversación, y no es capaz de analizarla toda de manera consciente. Es nuestro subconsciente el que nos va guiando por todo aquello que vamos sintiendo para poder definir la respuesta final a cada uno de esos estímulos…

Sin embargo, esto es un texto… un texto que no puedo interpretar, darle entonación, ni ritmo… Un texto que no puedo encuadrar en una situación determinada, ni intentar generar un entorno antes de leerlo. Tampoco puedo intentar predisponeros previamente para que lo recibáis en un estado de ánimo concreto… En este caso no existe interacción… ni siquiera tengo la posibilidad de que leas mi texto… yo escribo, y tú lo interpretas…

Por eso me es tan complicado, porque intento dar tantos matices que me pierdo en mi propia letra, para que sepas exactamente que quiero expresar…

La verdad es que, si te soy sincero, ahora que me doy cuenta de esto, me motiva mucho más la idea del blog… Siento aun más respeto por la palabra, sabiendo que no tengo todas las armas para conseguir que las percibas como yo pretendo… Será divertido ver cómo yo mismo me lea dentro de un tiempo, e interprete mis propias letras de manera distinta… Demostrándome una vez más que poco importa lo que tu mensaje diga, sino que lo realmente importante es cómo ese mensaje llega a los demás…