18 mayo, 2012

El mundo medio lleno... o medio vacío...


Si hay algo que hace que se me mueva algo por dentro, es el Arte. El Arte con mayúsculas... El Arte como forma de entender la vida... El Arte entendido como ese deseo irrefrenable por transmitir, transmitir y transmitir...

No deja de se curioso como, a pesar de mi forma tan racional de afrontar la vida, y ese empeño que tengo por ser consciente de todo lo que me ocurre aquí dentro; me entusiasme tanto la creciente atracción que desde hace unos años vengo sintiendo por la expresión de lo comúnmente aceptado contrario: el Arte. La expresión visceral de lo que cada mundo interior individual nos quiere decir... Los trazos furiosos de un pintor que vierte su agonía sobre un lienzo... El giro apasionado de un bailarín que demuestra con ligereza la velocidad a la que le late el corazón... La quietud de un mimo, cuya mirada se pierde en la multitud de la gente, demostrando su soledad entre la muchedumbre...

Ni mucho menos digo que el Arte no este pensado o que no responda a un proceso racional. Al revés: no hay nada mas pensado ensayado, y practicado que el Arte. Mas bien me refiero al significado que entraña su puesta en práctica, es decir, la expresión pura de una emoción sin ningún tipo de filtro: siento furia, y eso es lo que voy a plasmar en este verso, sin importar porque la siento, sin importar si tengo razón o no, si esta bien o mal... Simplemente hoy quiero decirle al mundo que estoy furioso, y solo quiero que cuando me veas, cuando me leas, cuando me sientas... sea capaz de moverte algo tan dentro que solo seas capaz de sentir como retumba esa furia en cada centímetro de tu cuerpo.

Muchas veces no nos damos cuenta, pero alrededor nuestro podemos ver constantes muestras de ese arte del que hablo... No solo lo encontramos cuando vamos al Prado, o leemos a Neruda... Hay muchísimo talento a nuestro alrededor... Hay muchísimo trabajo oculto que gira en torno a nosotros... Mucha gente que nos grita pidiéndonos que les atendamos, que escuchemos lo que nos quiere decir, y que sin embargo no les oímos... quizá porque no lo verbalizan, porque tan solo mueven copas llenas de agua que generan sonidos que jamas habríamos escuchado, o porque solo se suben encima de una tabla con la que son capaces de tocar un cielo al que los demás ni nos acercaremos...

Me ilusiono enormemente cuando veo al típico chico undeground en un semáforo, como coge cinco aros de metal y lo convierte en una coreografía imposible de movimientos tan bellos, que me transmiten mucho mas amor y pasión por lo que hace, que el 80% de los profesores que he tenido que escuchar en la carrera hablando sobre algo que se supone era vocacional... Lo que me hace gracia es ver a personas que suben la ventanilla de su coche cuando ese chico se acerca... Están mas preocupados de demostrar que no dan limosnas a nadie que de escuchar lo que ese chico esta intentado decir...ni mucho menos digo que le tengas que dar o no: eso es una gilipollez hasta para él. No penséis nunca que ese chico intenta ganarse la vida haciendo malabares en un semáforo. Simplemente quiere oídos que le escuchen, ojos que le valoren... Poder demostrarle al mundo el tremendo esfuerzo, dedicación y pasión que le pone a aquello que hace...

Me río de todo aquel que habla del camino fácil de ese chico... Lo fácil es estudiar una carrera, buscar un trabajo y ver pasar tu vida vacía, falta de entusiasmo, falta de motivaciones... Lo difícil es pelear por todo aquello que te llena de verdad, todo aquello que te apasiona, lo que consigue que cada mañana te levantes pensando en todo el trabajo que te queda por delante para poder llegar a expresar un décima parte de lo que te explota dentro... para finalmente llegar a ese momento en el que sientes que lo has dado todo, y que todo el tiempo y esfuerzo que le has dedicado a valido la pena, porque ahora si has conseguido decirle al mundo lo que sientes... Eso es lo realmente difícil.

Por eso uno de los momentos mas felices para mi, es cuando decido darme un paseo por la puerta del sol y alrededores... Sin cascos, sin gafas de sol, sin prisa... Con todos mis sentidos puestos en lo que pasa a mi alrededor... Es entonces cuando puedo apreciar el enorme talento que hay en la calle... La cantidad de gente diciendo aquí estoy, y soy diferente al resto del mundo... Toda esa gente es capaz de conseguir que yo llene mi alma y me sienta realmente vivo, algo que en ocho horas de trabajo aun no he logrado...

...pero que jamas dejare de intentar...

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