04 diciembre, 2012

Soñadores que se burlaban de su futuro...


Hace unos días, leía una frase que me ha dado que pensar... “En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos, por lo que esperamos ser”, y lo único que me queda por decir es: que vivan los locos!

Que vivan los locos, que están dispuestos a perseguir todo aquello que quieren ser… que vivan los que no se conforman, y los que se arriesgan… los que tienen un sueño y simplemente lo hacen suyo…

Claro que renunciamos a algo, pero en esa balanza que es la vida, no nos podemos pensar que tú estás en uno de eso platos, esperando a que el peso del contrario baje… Eres tú el que tienes que quitarte peso… eres tú el que tienes que desprenderte de todo que no te deja avanzar… de todo lo que te impide vivir la única vida que tienes de la forma que tú elijas. Será la única manera de sentirte realmente libre. La única manera de mirar atrás y saber que lo has dado todo… que no te arrepientes de todo lo que no hiciste… que perseguiste siempre tu sueño, sin conformarte con lo que ya tienes o has conocido…

Decimos que la vida es complicada, y lo es. Pero nosotros mismo nos ponemos frenos que nos la complican mucho más. ¿Qué sientes?... ¿Qué quieres?... ¿Qué te emociona?... Hazlo. No esperes a arrepentirte. No esperes a que el conformismo se apodere de ti. No esperes a que el miedo haga su función y te diga que eso no funcionaría: lo hará si tú quieres.

Y realmente creo en esa capacidad oculta en cada uno de nosotros. Las cosas funcionan porque nosotros las hacemos funcionar. Podrás tomar miles de decisiones, pero un gran porcentaje de acierto o desacierto sobre esa decisión lo marcas después de tomarla, no antes. Y aun así, esos desaciertos te llevaran sin ninguna duda, a tus aciertos del futuro…

Desde pequeños nos educan en la cultura del fracaso y el cargo de conciencia. Desde pequeños nos inculcan el miedo al error, y no solo eso, sino que lo visten de la palabra fracaso. Desde pequeños aprendemos a sobrellevar la carga de la felicidad de un mundo entero, y no nos educamos en buscar la nuestra propia. Parece que somos los responsables de la vida de todos los que nos rodean. Que todas nuestras acciones marcaran el futuro de los que nos quieren, y debemos de cargar siempre con ese freno, que nos debilita e impide nuestro propio camino.

Por supuesto no digo que las cosas hay que hacerlas a pesar del mundo, lo que digo es que el mundo nos tiene que servir siempre de impulso de todo lo que hagamos… de trampolín para alcanzar nuestra meta… Y lo que no nos damos cuenta es que cada una de nuestras decisiones, si las tomamos con sinceridad hacia nosotros mismos, estarán sirviendo de impulso a todas esas personas que nos rodean, para que ellos encuentren su propio camino. Ese camino que les haga realmente felices. Esa libertad que ellos se mercen…

Si no lo hacemos estaremos cayendo en la trampa del miedo inmovilista, que nos mantiene presos en su conformismo, por su pánico a la explosión de felicidad que resulte de sentirnos realmente libres…

Al final la vida se puede jugar a ganar, o a no perder…

Tú decides.

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